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dissabte, 21 de setembre de 2013

Francisco Ferrer y Guardia



Francisco Ferrer y Guardia.  Alella (Barcelona) 1 de enero de 1859, fusilado en Barcelona el 13 de octubre de 1909

Indagando en la historia pedagógica de nuestro país, y más concretamente de la ciudad de Barcelona, la figura de Ferrer i Guardia nos envuelve en una tormenta de realidad política y social que se asemeja demasiado a la actualidad. Repasando su obra, donde expone los fundamentos teóricos de su proyecto, no he podido evitar ir haciendo una comparativa contextual con la situación del mundo educativo en el siglo XXI.
Ferrer i Guardia rompió con el dogmatismo cristiano, derrocó la educación moral y represora de finales del siglo XIX y principios del XX. Se enfrentó al poder, a la iglesia, al sistema político y social ofreciendo una educación emancipadora, que proponía racionalidad, y apostaba por la ciencia como paradigma. En la España de su época, la iglesia dominaba por completo el mundo educativo. Utilizaban las aulas como instrumento para generalizar el miedo a la vida, promovían falsas creencias basadas en moralidades inexistentes para modificar el comportamiento de los alumnos. El rompió con esa metodología. Al igual que otros personajes, como Galileo Galilei, tuvo que enfrentarse al poder eclesiástico. Se presentó en sociedad anunciando las barbaridades que promulgaba la iglesia en sus obras pedagógicas i ofrecía  liberar al ser humano a través de la educación.
En nuestros tiempos, el dogma que impera en el mundo pedagógico es el reflejo del capitalismo. Ya no tenemos la moralidad cristiana, al menos de la misma manera que a principios del siglo XX, pero tenemos algo peor. Poseemos una moralidad escondida dentro de un sistema feroz que olvida que somos seres humanos. Se olvida con pericia la particularidad de cada ser, se promueve la competencia inhumana entre los alumnos y se castiga y se aparta del sistema a todo aquel que no encaja. Dentro de las aulas se perpetran los peores traumas que marcan de por vida a los y las alumnas.
Con esto quería concebir una semejanza entre la situación que vivió Ferrer y Guardia y todos los proyectos alternativos a la educación actual, en especial a los que fomentan la educación libre. Evidentemente ahora no fusilarían a nadie en el Castell de Montjuïc, pero sí que se intenta poner todas las trabas posibles a una educación que rompe con el paradigma establecido.
Creo que es importante recordar la figura de tan ilustre pedagogo, que perdió su vida y su libertad por los ideales y por la educación que defendía. Llegó a crear miedo a todos aquellos que temen a los cambios, y por esa razón lo persiguieron hasta quitarle la vida.
Se podrían escribir páginas y páginas sobre las ideas de Ferrer y guardia, como la negativa de hacer exámenes, mezclar niños y niñas (en esa época era algo impensable), pero he pensado que sería importante dejar a cada uno que elija su interés por esta persona, e indague quien quiera en su obra. De esta manera he decidido poner en este homenaje fragmentos de su obra que creo que son de lo más relevante. ¡Viva la escuela moderna!

Pero si al hombre, en la primera mitad de la vida, se le alecciona con fábulas, con errores de toda especie, con lo opuesto a la orientación de la ciencia ¿qué cabe esperar de su porvenir? Cuando de niño evolucione en adulto será un obstáculo al progreso.

Lo diré bien claro: los oprimidos, los expoliados, los explotados han de ser rebeldes, porque han de recabar sus derechos hasta lograr su completa y perfecta participación en el patrimonio universal.

Todo el programa escolar, que es el mismo para todas las regiones de Francia, por ejemplo es ridículo. A las nueve de la mañana sabe el ministro de Institución Púbica que todos los niños leen, escriben o calculan, pero ¿tienen todos los niños y también los profesores el mismo deseo a la misma hora? ¿Por qué no dejar al profesor la iniciativa de hacer lo que le parezca, ya que ha de conocer sus alumnos mejor que el señor ministro o cualquier burócrata, y debe tener la libertad necesaria para arreglar la instrucción a sus gusto y al de sus discípulos? La misma ración para todos los estómagos, la misma ración para todas las inteligencias; los mismos estudios, los mismos trabajos.