Total de visualitzacions de pàgina:

dilluns, 1 d’agost de 2016

No, no porta arracades. Però és una nena oi?

La nostra filla no porta arracades. D'ençà que va néixer diferents persones ens pregunten de manera continuada per què no les porta. Als transports públics, al carrer, als bars, la cartera del barri... Per mi era inimaginable que un acte que no sembla tan important, causés un impacte similar a l'alteritat. Passats quasi 8 mesos, comencem a estar-ne farts.

Ara bé, si baixem el problema de la qüestió merament estètica, veiem que l'assumpte és que sense les arracades no sembla una nena. I aquí és on radica el problema. En la necessitat binaria de gènere que ens canalitza a ubicar necessàriament a un sexe determinat amb unes característiques concretes.

Penso que no cal que ens justifiquem, però a causa de l'augment de les demandes d'aquestes persones anònimes, els donaré una explicació:

La nostra filla no porta arracades principalment perquè ja se les posarà si ella ho decideix. Perquè el seu cos és seu, no és propietat nostra. Perquè pensem que ha de se lliure i responsable de decidir quan, com i de quina manera se les vol posar, si és que ho vol fer.

També, pensem que determinar ordinàriament que la Nora és una nena, amb la projecció de gènere que es convertirà amb una dona (i per tant ha de portar arracades), significa eliminar qualsevol altre possibilitat d'estar amb una mateixa. No donem l'alternativa a què ella, decideixi quan creixi, si vol ser una dona o no i de quina manera ho vol ser.

El fet de no posar arracades és simbòlic, i si ho mirem des d'aquesta perspectiva, també és polític. Perquè entenc que els primers passos per educar des d'una perspectiva de gènere, lliure i feminista, és confiar en el fet que ella determini les responsabilitats sobre el seu cos i sobre la seva vida.

Per això no porta arracades, encara pren el pit, dorm amb nosaltres, respectem els seus ritmes, no ens anticipem, està en continu contacte, quan plora l'agafem...

En definitiva, que cadascú ha de viure i experimentar la criança com més li plagui i més li convingui. Però per favor, deixeu la resta en pau.

divendres, 22 de juliol de 2016

Oda lírica a la educación social

Soy caminante sin rumbo claro en la educabilidad. Ninguna meta fija donde llegar, trazando recorridos al azar con precaución y razonamiento. Sin saber dónde ir, pero delineando con intención y moviéndome con soltura por las brechas de la exclusión.

Sin protocolos, ni señales ni leyes que me hagan perder la magia que supone el acercamiento cultural. Sigo transitando por espacios inexplorados, no porque sean inaccesibles sino porque pocos quieren acercarse a ellos. Lugares residuales, huelen a diferencia. Y la diferencia estremece. 

Para ello estamos los educadores y educadoras sociales. Para coexistir en ese sótano llamado “zonas de marginación”. Compartiendo el tiempo con las personas (no ciudadanos) de la periferia. Las que están alejadas, interrumpidas, inacabadas… casi se les podría decir que son errores necesarios o daños colaterales de nuestra sociedad. Más o menos viene a ser lo mismo.

Esta subjetividad que excluye y aparta perpetúa la visión normalizadora. Lo aterrador es que está en todas partes. Es impalpable, volátil e incontinua porque permanece en las relaciones, en las palabras y en las miradas. Es algo cultural y profundo. Por eso transformar cuesta tanto.

Hay quien dice que baja al pozo a ayudar (ver, observar, categorizar) a la miseria. Pero con traje de protección nuclear, armado hasta los dientes y con una cuerda para volver a subir. Como se dice coloquialmente: trabajan con seguridad, limpian sin mancharse. Acuden a la periferia a eternizar la normalidad.

Yo me siento cómodo en esos espacios de diferencia y me gusta impregnarme de ella. No sé bien porque, nunca lo he sabido. Así que no poseo una explicación racional del porqué de mi profesión. Simplemente, sé que este es mi sitio.


dimarts, 28 de juny de 2016

Incredulidad política

Después de los resultados de las últimas elecciones, recordé un texto del año 2010, de Santiago López Petit donde nos inquiría abiertamente  “Como ciudadanos, actuando en tanto que ciudadanos, ya hemos perdido de antemano la guerra ¿Y si dejáramos, entonces, de ser ciudadanos?”

En estos momentos no puedo sentirme más identificado con sus palabras. Tengo ganas de esconderme del mundo sociológico. Quiero permanecer en los márgenes y moverme en paralelo a la realidad normalizadora. Navegar por las sombras de la cotidianidad. Quiero ser sin estar. No pretendo permanecer cómplice ni participe y ni mucho menos espectador de esta hecatombe política, económica, social y cultural. Me gustaría ser invisible a ojos de las estadísticas, los servicios y las encuestas. Quiero dejar de ser ciudadano, en la medida que lo plantea S. López Petit.

Porque pienso que la sociedad tiene un problema de identidad endógeno y patológico, porque si no fuera así no encuentro razonamiento a lo sucedido. No importa si nos roban, nos utilizan, nos ningunean, utilizan los recursos públicos para intereses políticos o vacían las harcas públicas. La vieja política, la que nunca ha abandonado este país, sigue en pie más viva que nunca.

De hecho, estos últimos meses hablaban de la nueva política. Pero observando “lo nuevo” de este término, solo he conseguido atisbar una pequeña diferencia; ahora los debates en televisión ya no son a dos bandos; son a cuatro. Esta ha sido la gran aportación de la nueva política. Centenares de movilizaciones, mítines y publicaciones haciendo creer en un cambio real a través del juego democrático postfranquista.

De nuevo, pienso que quiero dejar de ser ciudadano. Y me gustaría hacerlo para persistir en mis actitudes transformadoras des del anonimato, haciendo camino en la penumbra. Poco a poco, palabra a palabra y acto a acto. Pero no creyendo y depositando esperanzas en lo ya conocido, sino más bien apoyándome en lo que ha funcionado toda la vida, en la afirmación de la complicidad de lo cotidiano, en la ayuda mutua y la vecindad. “Votar cada cuatro años en verdad no es tan importante. Es mediante nuestro comportamiento, y en el día a día, como realmente insuflamos vida a la figura moribunda del ciudadano” sigue diciendo S. López Petit.


Así, en los actos pequeños de nuestro entorno es cómo podemos dejar de ser ciudadanos para crear otras realidades, siendo habitantes activos pero alejados de la gran estafa política e ideológica. 

divendres, 3 de juny de 2016

La diversidad funcional como reivindicación humana

“...hay un colectivo que parecía que quería dar un paso más descartando el término discapacitado, que durante mucho tiempo todo el mundo ha aceptado, y apostando por diversidad funcional, que se veía más inclusivo y menos estigmatitzador. El problema ha surgido cuando Cocarmi, la federación que agrupa las diez asociaciones de discapacitados -físicos e intelectuales- de Cataluña, como la ONCE y Dincat, ha levantado la voz con un comunicado criticando que este cambio terminológico se haya hecho sin su consentimiento...”


No han preguntado antes a COCARMI si les parece bien que un grupo de personas decidan sobre su propia vida. Se han ofendido. Claro, ¿pero que se han pensado estos activistas? ¿Qué pueden inventarse cualquier patraña que desautorice la hegemonía de las instituciones sociales? ¿Así como así, sin avisar?

Quizás, quien ha dirigido el monopolio durante tantos años, le parece raro que alguien diga: no soy un error, no soy un desviado, no soy alguien a quien reparar, no soy un discapacitado, no me falta nada, no me sobra nada; soy un sujeto y un ciudadano de pleno derecho igual que tú. Lo que me discrimina y me limita es el entorno, la arquitectura, las miradas y la compasión.

Supongo que esto a los de COCARMI no les cuadró. Y pensaron: estos son cuatro chiflados sin importancia. Pero… ¡que no vuelvan a hacer nada así sin consultarlo antes con nosotros! También rumiaron aliviados: Esto de la diversidad funcional será algo pasajero.

Gran error amigos.

Este concepto no es una evolución de ningún otro, no es un avance con matices de la palabra anterior. Es un cambio sustancial de la visión respecto a la diferencia. Es llevar el cuerpo a la política, estar orgulloso de ser así, trasladando la noción de la vulnerabilidad a otro plano mucho más profundo y lejano que cualquier otro concepto predecesor.

Des de esta visión, entendemos que la discapacidad es un conjunto de construcciones sociales que se han atribuido a la diferencia para encarcelarla, objetivarla, discernirla y situarla en ese lugar de exclusión que en realidad no le pertenece. Igual que la palabra subnormal, disminuido, minusválido, anormal… todo son conceptos a los que se les ha asignado una idea de persona errónea, incapaz e inútil.

Diversidad funcional nos sitúa en un plano de igualdad pero remarcando que la vulneración de derechos es quien discrimina. El cambio más importante es que el culpable ya no es la persona. Por eso ya no hay que rehabilitar, tratar ni modificar nada. Ya no hay que pensar en las mil y una maneras de corregir el cuerpo para que vuelva a ser normal. Sino qué hay que pensar de qué manera podemos adaptar la arquitectura, las relaciones, los servicios, la política, la comunidad y todo lo colectivo a la gran diversidad humana.

Pero por un lado este discurso da un poquito de miedo. ¿Me están diciendo que ese que va en silla de ruedas y tiene un pie torcido es igual que yo? ¿Y aquel otro que parece que tenga autismo también? La vulnerabilidad nos atraviesa por completo cuando imaginamos eso.

Además, este alegato también rompe con las dinámicas caritativas y todas sus estructuras. Así, alguien como COCARMI, que pertenece a la categoría de mega instituciones sociales con aires anticuados, ve peligrar su hegemonía y su autoridad dentro de este ámbito.


Sin más, me encantaría que COCARMI abrieran grupos de debate, que invitaran a personas afines a este concepto para contrastar opiniones y que no tengan miedo a renovar sus idearios políticos e ideológicos. 


dijous, 2 de juny de 2016

DIÀLEG ENTRE DUES MARES

Aquesta conversació és fictícia però no s’allunya molt de la realitat. Remarca els pocs espais on poder expressar la maternitat, la paternitat i la criança des de mirades diferents.



DIÀLEG ENTRE DUES MARES

(Dues mares assegudes en un banc d’un espai públic amb les seves filles petites. Les tenen en braços i assegudes a les cames. Les dues tenen un pit fora mentre les nenes van jugant i de tant en tant s’acosten al pit per menjar)

(Després d’un silenci)

Estela - Avui he estat pensant en les coses que ens passen com a mares. No paro de rebre consells, crítiques i judicis sobre l’educació i la criança... 

Agnès - A mi em passa el mateix, sempre les mateixes preguntes, advertències, recomanacions... la veritat és que es converteix en un cercle viciós.

Estela - Sí, sí, això mateix volia dir. És com un “déjà vu” constant

Agnès - Estàs al metro, la teva filla plora i algú desconegut et pregunta: per què no li dónes el xumet?

Estela - Que pesats! Com a mare ens hem de justificar contínuament... amb preguntes com; encara dorm amb tu?

Agnès - I, per què no la poses al bressol?

Estela - Sempre la tens en braços?

Agnès - Així et cansaràs eh?

Estela - I el tema estrella, encara pren el pit?

Agnès - Ui, que gran és per prendre el pit, no? I no menga res més?

Estela - Unes farinetes almenys, pobra criatura no?

Agnès - I això de donar-li a demanda?

Estela - Segur que surt malcriada, jo ja t’he avisat!

Agnès - I també veig que la deixes molt a terra, posa-la a una gandula millor

Estela - Si, i també millor lligada, que si no es mou massa

Agnès - És que això que siguin tan moguts…

Estela – Això vol dir que són dolents, són ben bé el dimoni en persona!

Agnès - No cal que ho diguis…

Estela - I no sé si a tu et passa però sempre arriba la gran frase… S’acostumarà!

Agnès - I tant! I quan sento aquesta paraula em pregunto, a què s’acostumarà?

Estela - A què se l’estimin?

Agnès - A sentir-se estimada…

Estela - A què li facin petons?

Agnès - Al contacte…

Estela - A fer petons?

Agnès - A ser afectuosa…

Estela - A fiar-se dels adults?

Agnès - A ser confiada…

Estela - A ser respectada?

Agnès - A estimar-se...

Estela - A no ser jutjada?

Agnès - A sentir-se lliure...

Estela - A prendre decisions per ella sola?

Agnès - A saber dir que no...

Estela - A experimentar?

Agnès - A ser curiosa...

Estela - A rebre amor quan ho necessita?

Agnès - A sentir-se part d’una tribu...

Estela - A respectar la diferència?

Agnès - A no tenir prejudicis...

Estela - Si... és que realment amb aquesta criança estem forjant monstres maquiavèl·lics

Agnès - Clar... suposo que per això tothom ens pregunta perquè ho fem així...

Estela - En realitat segur que és millor que s’acostumin a l’apatia

Agnès - I al poder

Estela - I als càstigs

Agnès - A fer les coses perquè agraden als adults

Estela - A plorar i sentir la indiferència

Agnès - A ser comparades constantment

Estela - A no ser escoltades

Agnès - A no ser valorades

Estela - I sentir que tot això és pel seu bé

Agnès - Per adaptar-se al món real

Estela - Al món que després volem canviar

Agnès - Però que ja eduquem i criem perquè no canviï mai

Estela - Això sí que és un cercle viciós

Agnès - I un “déjà vu” inacabable...

(un silenci d’uns segons mentre les mares miren les filles que juguen assegudes a les seves faldilles. Una mare aixeca el cap i mira l’altre)

Agnès - Un altre tema, que també em posa els pèls de punta, és quan comencen les comparacions.

Estela - Ostres i tant! Quin gran tema. Perquè la teva ja camina no?

Agnès - Si i tant, i ja comença a escriure amb lletra lligada

Estela - Doncs la meva ja sap anglès

Agnès - La meva va a una guarderia que parlen 5 llengües

Estela - Que interessant! A la meva li ensenyen economia i direcció d’empreses

Agnès - Totalment necessari per al món d’avui en dia

Estela - Si clar, només faltaria

Agnès - I a les nits li llegeixo la Ilíada

Estela - Que curiós, la meva ja la llegeix sola

Agnès - Ja, però la meva després de llegir-li, en fa un resum amb les 5 llengües de la guarderia

Estela - Fantàstic. Això sí que és indispensable.

Agnès - Clar dona, s’ha d’estar preparat pel futur

Estela - És important que aprenguin a ser bones ciutadanes

Agnès - Però no tant que aprenguin a ser felices.

Estela - Això ja tindran temps a fer-ho!

(un silenci mentre es miren les mares amb complicitat i amb un somriure a la boca)

Estela - Per cert, una altra cosa que m’inquieta, tu ja la portes a fer activitats? Sembla que han de fer mil coses... quin estrès!

Agnès - I tant que si... jo la porto a piscina, música, dansa, teatre, ballet, i els caps de setmana al grup excursionista i a yoga.

Estela - (somriu) Tot això és fantàstic per tenir temps per compartir amb família. Jo també la porto a tot arreu.

Agnès - Sobretot que no ens trobem algun dia on tinguem una estona per estar amb les nostres filles i parelles a soles

Estela - Quin horror. Què faríem?

Agnès -  No ho sé la veritat... parlar entre nosaltres?

Estela – Si, però de què?

Agnès -  Dons de totes les coses que fem

Estela - I de per què encara pren el pit

Agnès -  i de com s’acostumarà a tot això

(torna a aparèixer un silenci mentre la filla de l’Agnès demanda pit i s’hi enganxa amb facilitat)

Estela - Saps que? L’altre dia em preguntaven a quina escola anirà i la veritat és que vaig dubtar molt

Agnès -  Vas dubtar? Per què? (irònicament)

Estela - No tinc clar que l’escola ordinària sigui el millor per ella

Agnès -  No t’agrada el que si fa? (somrient)

Estela - (pensativa) No vull dir que desaprovi totes les escoles, ni molt menys

Agnès - Vols dir que no et sents còmode amb algunes en concret?

Estela - Amb algunes i amb totes, és un sentiment estrany però que el sento i el vull compartir

Agnès - Fas bé, jo també tinc aquesta remor a dins. No voldria que no la respectessin tal com és.

Estela - No vull que estigui asseguda tantes hores

Agnès -  Sense estimular la seva imaginació?

Estela - Ni el moviment

Agnès -  Ni la llibertat d’elecció

Estela - Obligant-la a pintar sense passar-se de la ratlla...

Agnès -  És que quina bogeria deixar anar la creativitat i pintar fora d’on estar marcat... a qui se li acudeixen aquestes idees? Als infants dolents!

Estela - I estudiar coses a la força...

Agnès -  Reprimint la capacitat innata d’aprendre

Estela - Generant rebuig cap al coneixement


Agnès -  Llegint textos imposats

Estela - Produint repulsa per la lectura

Agnès -  Obligant a fer deures

Estela - Sobrecarregant la seva vida des de petits

Agnès -  Sentir-se valorada en funció d’una nota

Estela - Comparant-se amb els seus companys i companyes

Agnès -  Fomentant la desigualtat

Estela - Entre llestos i ximples, els que es porten bé i els que no, els grassos i els prims...

Agnès -  No tinc clar que vulgui això per ella

Estela - Jo tampoc em quedaria tranquil·la si anés a un lloc així

Agnès -  Però t’imagines tot el que haurem d’aguantar si no van a l’escola ordinària?

Estela - Doncs millor ni pensar-ho....

Agnès -  Serà tornar a començar a respondre preguntes i més preguntes

Estela – Però, i què farà després?

Agnès -  Quan vagi a l’institut no s’acostumarà i serà pitjor per ella

Estela - Tornem-hi amb la paraula acostumar...

Agnès -  I ja no et dic quan vagi a la universitat

Estela - És curiós, en aquell moment tindran uns 6 anys i ja estarem pressuposant que aniran a la universitat!

Agnès -  Quin gran fracàs si no ho fan...

Estela - I que estudiïn una carrera de ciències!

Agnès -  Si, que les de lletres no serveixen per res

Estela - Per això, és millor que les anem “putejant” des de petites

Agnès -  Perquè ara si, que s’acostumin a la individualitat egoista de la llei del més fort

Estela - Això els permetrà sobreviure en aquest món

Agnès -  I perpetuar-lo

(L’Estela s’aixeca sostenint la seva filla en braços, ja que s’està adormint. La balanceja amb el cos)

Estela - Crec que el canvi comença molt abans del que ens pensem

Agnès -  Que vols dir?

Estela - Que ja ho deia Michel Odent, per canviar el món hem de canviar la forma de néixer.

Agnès -  Quanta raó

Estela - Arribem desconnectades, allunyades per aparells, llums, persones desconegudes, medicines, en espais massa protocol·litzats

Agnès -  Aquí és on comença tot

Estela - Clar. La primera relació d’afecte la tenim amb la nostra mare. I ja ens separen d’ella només arribar al món

Agnès -  I el pitjor de tot és que les mares i els pares ho permetem

Estela - Imagino que això és el que hem après, o ens han dit que és el que s’ha de fer

Agnès -  Amb el centenar de visites que pertorben la lactància i el pell amb pell

Estela - Amb roba innecessària

Agnès -  Amb bressols allunyats del pit de la mare

Estela - Amb olors artificials

Agnès -  Amb pautes de la son

Estela - I del menjar!

Agnès -  Amb intervencions i controls abusius

Estela - Aquí és on s’origina tot

Agnès -  I on es comença a perdre tot























divendres, 13 de maig de 2016

La tribu de la criança

Anna Gabriel, (i a totes aquelles dones que heu de justificar-vos per donar la vostra opinió)

Quan dius que t'agradaria viure la teva maternitat amb la tribu, segurament ja ho saps, però no estàs sola. Nosaltres també volem fer tribu, també som tribu.

Aquesta societat ens individualitza, ens aïlla, ens deixa sols davant els reptes i ens en fa sentir únics responsables de la misèria. Per això, volem fer comunitat, ajuda mútua i col·lectivitat. Perquè tenim valors diferents, perquè creiem en l'amor i en el respecte com a elements indispensables de la criança i no volem pertànyer a la racionalització abusiva de la infantesa.

La meva companya i jo, igual que moltes altres mares i pares, hem buscat i trobat la nostra tribu (perquè malauradament ara s'ha de buscar). Tenim una filla petita i tenim clar que volem que l'acompanyin en algun lloc on se senti estimada, respectada i valorada. On puguem participar com a mare i pare i sobretot on compartim la criança i les experiències per enfortir els vincles entre nosaltres.

En aquest sentit, és interessant veure com estan florint molts projectes d'educació lliure, espais de criança compartida, grups de lactància, grups de dones i d'homes... crec que és el reflex que volem viure la maternitat i la paternitat amb tribu. Perquè no creiem en l'educació en massa, competitiva, basada en premis i càstigs, en notes i exàmens, en la deshumanització de les relacions i en unes estructures que només fan que perpetuar els models dualistes del bé i del mal (capacitat-discapacitat, ric-pobre, llest-ximple, prim-gras, home-dona, etc...)

En aquests espais es respecten el temps, les identitats i les decisions tant dels infants com dels adults, es genera un territori d'estima i valoració cap a la diferència i sobretot es produeix un teixit col·lectiu humà molt potent.

Però tot això engendra pors perquè a la vegada remou incerteses i malestars. A l'estómac del sistema capitalista comença a bellugar-se i a sentir-se certa remor incòmode que provoca indigestió. No poden evitar pensar que un futur diferent s'està gestant a la vegada que es desestabilitza una de les estructures més hegemòniques, classistes i patriarcals; la família.

Per això volia donar les gràcies a l'Anna Gabriel per expressar lliurement la seva visió de la maternitat i confirmar que el canvi s'està produint.

Per altra banda, també volia agrair a totes aquelles persones que estan fent de la criança una eina de canvi personal i col·lectiu. Perquè no és fàcil haver de justificar-te contínuament, responent a comentaris i preguntes sobre per què el teu fill/a encara pren el pit, per què no anirà a una escola ordinària, per què el tens tant en braços, per què no porta el xumet tot el dia, per què no menja farinetes, per què dorm amb tu... i un “perquè” inesgotable i inacabable que moltes vegades no és fàcil de contenir.


Per tot això, rendeixo un petit homenatge a totes aquelles persones que a través de la consciència, l'amor, el respecte i la voluntat de crear, estan produint una transformació personal i col·lectiva a través de la criança.

dissabte, 23 d’abril de 2016

Caminar, moverse, desplazarse; como acto político y estético



Hace poco leí esta frase: “Fréderic Gros nos presenta el caminar como un acto de desobediencia”. Me quedé perplejo. Me costó hallar una relación, no entendía que algo tan cotidiano resultara ser subversivo o transformador. 

Decidí tomar un paseo para ver si esa idea cogía forma. Mientras iba andando la mente se fue esclareciendo y la lógica empezó a tomar sentido. Me intereso el tema. 

Busqué información y descubrí a Fransciso Navamuel. Leerlo me ayudo a entender la importancia de relacionarnos con el territorio des de una óptica cercana y personal. Mirar a las personas, observar el entorno des de la curiosidad o estar presente en el momento son actos que se rebelan contra la inmediatez, la impersonalidad y la rapidez de esta sociedad. Ocupar ese espacio público que en gran medida ha sido diseñado para alejarnos, nos da una perspectiva crítica interesante para abrir la mirada sobre las visiones hegemónicas. Nos permite ver que los bancos están ubicados alejados unos de otros, que los otros espacios para sentarse lo permiten pero uno al lado de otro, sin verse las caras y que gran parte de la ciudad no está adaptada a la diversidad humana. Cuando caminas o te mueves con esa intención, como dice Navamuel “sin intención de producir o consumir” los sentidos y la mente se despiertan de forma inusual. 

La vista ya no está fijada en una artificialidad electrónica, los pensamientos no responden solo a los estímulos más conocidos y la capacidad crítica adquiere potencialidad. Todo lo que tenemos olvidado se vuelve dinámico y aparece una conexión con lo más primario y genuino. 

A medida que avanzaba reparé en que todo cambiaba lento pero sin pausa, que podía ver los matices, las peculiaridades y las singularidades de lo que me rodeaba. Se aparecían ante mí detalles irreconocibles anteriormente, solo capaces de percibirse andando con esa consciencia alterada. 

Empezaba a entender como el hecho de moverme libremente generaba en mí una sensación deshabitada. Las relaciones desarrolladas en este plano, aparecen distintas, fuera del lugar cómodo que nos definen los roles. Eso me inquietaba. 

A la vez, por mi cabeza vagabundeaba la idea de que si se quiere transformar/deconstruir/alterar esta sociedad, es necesario pasearse por ella, contemplarla en sus entrañas, conocerla en sus bajos fondos y también en sus plenitudes. Es preciso saborear sus arquitecturas, sus muros (simbólicos y reales), es ineludible palpar lo que nos incomoda y lo que nos sorprende. De esta manera, a través de un ejercicio descriptivo, podremos pasar al acto prescriptivo. En sí, el hecho de pasear por nuestro entorno nos aproxima dos realidades incomprensiblemente anacrónicas, el mundo real y el imaginario. Nos presenta lo que vemos y lo que desearíamos ver, lo que nos gustaría cambiar o proteger. Cuando nos trasladamos des de ese movimiento, (político, ético y estético) somos capaces de observar cierta parte de nuestra realidad. Eso, nos lleva a crear el imaginario de cómo nos gustaría cimentar otra comunidad diferente. 

En algún punto de mi paseo, también entendí como surge la utilidad de lo que F. Careri llama la “transurbancia”. El circular por un entramado arquitectónico, político y estético que se entrecruza con elementos culturales significativos de cada territorio, nos permite acercarnos des de ópticas inexploradas a nuestro hábitat más cercano. Eso, también nos lleva a percibir las posibilidades socio-educativas que adquiere lo comunitario.

Porque andando ves como todo está ideado para y por la inmediatez y la impersonalidad. Desplazamientos rápidos en medios de transporte (no)colectivos y (no)adaptados con mapas y señales que nos indican continuamente el camino. Hacia donde podemos o debemos ir, lo que tenemos o podemos ver… sin dejar lugar a esa espontaneidad tan necesaria para caminar como práctica política y estética.

Después del paseo tenía la sensación de haberme desplazado por un lugar desconocido. Como si hubiera visitado una ciudad desconocida. Fue algo desconcertante pero inspirador.
Durante esa mañana, se me abrieron puertas que no quiero que se cierren, es más, deseo que me lleven a otras puertas que aún están sin abrir.



dimecres, 6 d’abril de 2016

La prostitució per voluntat pròpia

Després del debat generat a partir del documental de Gent Normal sobre la prostitució, a mi em suscita quelcom que vaig trobar a faltar.

Van sortir unes dones apoderades, amb força, amb decisió i en un punt de les seves vides que realment se les veia propietàries de les seves decisions. Van tractar diversos temes des de la perspectiva de subjectes actius.

Entenc que és important mostrar aquestes persones amb aquests discursos, per no situar i relacionar sempre sense més contingències a la prostitució amb la marginació.

El debat més planer s’ubica en l’abolició vs la legalització. Moltes vegades penso que es malentén o s’interrelaciona de forma desviada la concepció de l’explotació amb la lliure elecció. Jo estic plenament en contra de la vulneració de drets, de l’explotació laboral, dels xantatges, del treball forçat, del treball infantil, etc. Però ho estic en l’àmbit de la prostitució i també en la indústria tèxtil al continent asiàtic, a certes zones agrícoles d’Argentina, en les mines de Bolívia, les mines de Kawah Ijen i un llarg etcètera.

En totes les formes de subjugació i d’explotació, jo em solidaritzo amb les persones afectades i em posiciono amb fermesa contra les estructures opressores. Però em pregunto, per què en l’àmbit de la prostitució no es concep la possibilitat que algú ho faci per gust? Per què no es deixa espai per algú que no respongui a l’estereotip de dona explotada, immigrant, víctima, obligada a exercir...? Per què no concedim obertures per aquelles persones que no vulguin renunciar-hi, que se sentin còmodes fent el que fan?

Observo com sempre es parteix de la idea que prostituir-se és una mala alternativa de vida. I en la sexualitat, igual que en la gran majoria d’altres temes, la població ens sentim amb el dret a jutjar i sentenciar sense observar que darrere de tot hi ha persones que tenen opinió i veu pròpia.

Tot i així, també cal dir que en el documental vaig trobar a faltar altres formes de viure en la prostitució. Parlo de persones d’aquest sector que són transsexuals, intersexuals, homes o acompanyants íntims i/o assistents sexuals. Temes que van molt més enllà i que ens transporten a observar l’àmbit de la sexualitat des d’òptiques llunyanes, fins ara poc reconegudes.

Les dones que van exposar les seves històries de vida a Gent Normal, penso que no són la representació majoritària, no deixen de ser una part d’un gran cercle de vivències i criteris subjectius. Així, m’agradaria escoltar altres veus, altres mirades, altres formes d’entendre el “perquè” i no tant el “com” i sobretot per mostrar la gran diversitat humana que existeix en aquest sector.

Tot i així, també els agraeixo la valentia que van mostrar parlant en un mitjà de comunicació tan clarament sobre les seves concepcions. I sobretot, per la mostra d’apoderament i exercici crític.


dimecres, 2 de març de 2016

NO HACER NADA Y ACCIÓN SOCIOEDUCATIVA

No hacer nada no es perder el tiempo. Puede ser el acto más grande de disidencia en un entorno socioeducativo.

Es salirse de los protocolos, los horarios, las normas, el trabajo productivo o los dictámenes. Todo para acercarse a la persona, a su ser, a su alma y a su interior más subjetivo. Escuchar, mirarse, tocarse, bailar, hablar, sentarse, tirarse al suelo, estar callados o mirar el silencio… todos ellos son actos del “no hacer nada” para imaginar nuevas formar de habitar las relaciones. Nos regimos continuamente por horarios estrictos que nos condenan a sobrepasar el tiempo con obligatoriedades. Pautas hegemónicas que provienen más del poder normalizador que de la voluntad de hacer algo. Y cuando alguien asustado, al ver nuestra posición, se cuestiona lo siguiente: es que no haces nada. En realidad quiere decir: no haces nada productivo.

La preocupación por la producción en la sociedad del consumo tiene cierta lógica, pero de la misma manera hay que encontrar esas aberturas que nos liberen de ella.  Por ello, en mi práctica diaria intento ofrecer un espacio de ligereza y de acercamiento humano, aportando calidez y presencia. A veces las personas que circulan eternamente por las instituciones sociales, médicas o asistenciales carecen de esa oferta. Todos los profesionales les hablan, les dan órdenes, consejos, directrices, pautas, objetivos, tratamientos… yo incluido.
Por eso me pregunto, ¿esta manera de afrontar el sufrimiento no es acaso la representación viva de la inmediatez y la espontaneidad del capitalismo? ¿No son sino actuaciones volátiles y momentáneas que eternizan la dependencia del sujeto con dichas instituciones? Y en ningún momento sienten la presencia y la consciencia. ¿Dónde están los profesionales que miran los diagnósticos, las pantallas de ordenador o los informes mientras habla la persona? En la nube imaginaria del poder profesional. De esa manera no hay una persona delante de otra, hay un ser mecanizado delante de un ser humano.

Así, ¿qué acto más rebelde puede suceder en una institución total, que romper con sus dinámicas, aunque dentro de ella y formando parte de ella pero avanzando en dirección contraria? Cohabitar esos espacios, esos escenarios donde te saltas las reglas para no poner otras, ni ritmos ni maneras ni estacadas invisibles que frustran las palabras. Es parar el tiempo, apretar el “pause” en una sociedad liquida que todo se crea y a la vez se desvanece con una rapidez aterradora. Es presentarte con toda tu consciencia para modelar algo que previamente ya ha sido designado, estudiado y pautado. Es revelarte contra la inmediatez, contra la deshumanización de las relaciones para acercarte más a lo que nos une aceptando lo que nos diferencia.

De alguna manera, no hacer nada es liberarte de todo aquello aprendido, del imaginario conceptual y práctico que todos poseemos. Incluso también significa redimir del mismo concepto de no hacer nada. Es presentarse desnudos y despojados de cualquier coraza que nos proteja para crear momentos de verdadera horizontalidad. Es entrar en la realidad de los sueños para afanarse a ella y divagar sin impaciencias. 


Por eso creo que ofrecer el “no hacer nada” también es un elemento sustancial de las prácticas socioeducativas, y es más, creo que las personas tienen el derecho de que alguien se lo ofrezca. Aun así, todo esto me sugiere muchas preguntas sin respuesta, que a la vez me trasladan a la confirmación de mi necesidad de replantear y repensar continuamente mi lugar en el mundo social.