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divendres, 3 de juny de 2016

La diversidad funcional como reivindicación humana

“...hay un colectivo que parecía que quería dar un paso más descartando el término discapacitado, que durante mucho tiempo todo el mundo ha aceptado, y apostando por diversidad funcional, que se veía más inclusivo y menos estigmatitzador. El problema ha surgido cuando Cocarmi, la federación que agrupa las diez asociaciones de discapacitados -físicos e intelectuales- de Cataluña, como la ONCE y Dincat, ha levantado la voz con un comunicado criticando que este cambio terminológico se haya hecho sin su consentimiento...”


No han preguntado antes a COCARMI si les parece bien que un grupo de personas decidan sobre su propia vida. Se han ofendido. Claro, ¿pero que se han pensado estos activistas? ¿Qué pueden inventarse cualquier patraña que desautorice la hegemonía de las instituciones sociales? ¿Así como así, sin avisar?

Quizás, quien ha dirigido el monopolio durante tantos años, le parece raro que alguien diga: no soy un error, no soy un desviado, no soy alguien a quien reparar, no soy un discapacitado, no me falta nada, no me sobra nada; soy un sujeto y un ciudadano de pleno derecho igual que tú. Lo que me discrimina y me limita es el entorno, la arquitectura, las miradas y la compasión.

Supongo que esto a los de COCARMI no les cuadró. Y pensaron: estos son cuatro chiflados sin importancia. Pero… ¡que no vuelvan a hacer nada así sin consultarlo antes con nosotros! También rumiaron aliviados: Esto de la diversidad funcional será algo pasajero.

Gran error amigos.

Este concepto no es una evolución de ningún otro, no es un avance con matices de la palabra anterior. Es un cambio sustancial de la visión respecto a la diferencia. Es llevar el cuerpo a la política, estar orgulloso de ser así, trasladando la noción de la vulnerabilidad a otro plano mucho más profundo y lejano que cualquier otro concepto predecesor.

Des de esta visión, entendemos que la discapacidad es un conjunto de construcciones sociales que se han atribuido a la diferencia para encarcelarla, objetivarla, discernirla y situarla en ese lugar de exclusión que en realidad no le pertenece. Igual que la palabra subnormal, disminuido, minusválido, anormal… todo son conceptos a los que se les ha asignado una idea de persona errónea, incapaz e inútil.

Diversidad funcional nos sitúa en un plano de igualdad pero remarcando que la vulneración de derechos es quien discrimina. El cambio más importante es que el culpable ya no es la persona. Por eso ya no hay que rehabilitar, tratar ni modificar nada. Ya no hay que pensar en las mil y una maneras de corregir el cuerpo para que vuelva a ser normal. Sino qué hay que pensar de qué manera podemos adaptar la arquitectura, las relaciones, los servicios, la política, la comunidad y todo lo colectivo a la gran diversidad humana.

Pero por un lado este discurso da un poquito de miedo. ¿Me están diciendo que ese que va en silla de ruedas y tiene un pie torcido es igual que yo? ¿Y aquel otro que parece que tenga autismo también? La vulnerabilidad nos atraviesa por completo cuando imaginamos eso.

Además, este alegato también rompe con las dinámicas caritativas y todas sus estructuras. Así, alguien como COCARMI, que pertenece a la categoría de mega instituciones sociales con aires anticuados, ve peligrar su hegemonía y su autoridad dentro de este ámbito.


Sin más, me encantaría que COCARMI abrieran grupos de debate, que invitaran a personas afines a este concepto para contrastar opiniones y que no tengan miedo a renovar sus idearios políticos e ideológicos. 


4 comentaris:

  1. Enhorabuena Ferran por tu reflexión. Sólo decir que el Foro de Vida Independiente (creador del término diversivad funcional) no “amenaza” a los COCARMIS y similares con robarle un trozo de la tarta que tan celosamente guardan. Que no teman, el FVID no va a hacerle la competencia montando residencias, centros de día y chiringuitos varios que sirven para mover dinero e influencias. El Foro no está en ese juego, sólo quiere que el “NADA SOBRE NOSOTRXS SIN NOSOTRXOS” sea una realidad. Diversidad funcional ha sido aceptado por grupos académicos, políticos, sociales… y el propio colectivo con diversidad funcional sin ataduras al conglomerado CERMI. “Los representantes” de las personas con “discapacidad” se han dado cuenta que un grupo sin ningún tipo de pretensiones -salvo defender sus derechos- ha hecho reflexionar y abrir los ojos a muchas personas sobre temas de los que sólo ellos podían hablar. Lo llevan muy mal.

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    1. Estoy de acuerdo contigo. El FVI, como una red de trabajo descentralizada, no puede ser controlado, ni clasificado ni mucho menos politizado des del exterior. Creo mucho en esta causa, porque es liderada des de la experiencia en primera persona. Y aunque el objetivo del FVI no sea obtener un trozo de poder de las grandes instituciones sociales, sí que estas últimas ven peligrar su hegemonía y su potestad para hacer y deshacer a su antojo en el momento en que las personas se apoderan. Precisamente por esto creo que estamos siendo testigos y participantes de una nueva representación colectiva. Des de ámbitos como la salud mental, la diversidad funcional o la transexualidad los sujetos nos estamos apoderando y generamos discurso e identidad des de la experiencia propia. Por lo tanto, se genera saber des de lo vivencial, lo político y lo cotidiano. De esta forma alejamos lo normativizado y lo económico de nuestros idearios. Así, generamos cambio y consciencia.

      De nuevo, muchas gracias por participar!

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