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dilluns, 26 de juliol de 2021

Una aproximació antiproductivista a la concepció del temps

 

El temps ocupa els primers llocs de l'escala de valors en la majoria de les persones. Expressions com: si tingués més temps faria més coses o el temps és or són molt comunes en el nostre dia a dia. Potser és perquè el temps no es pot recuperar, és quelcom que s'escapa del nostre control i avança independentment del que passi. En un món on s’intenta controlar absolutament tot i on la gestió de la vida s’ha procurat injectar fins al mínim detall, el temps es converteix en revolucionari.

S'ha escrit molt sobre aquest concepte, sobretot pensadors com Plató, Aristòtil o Newton i també molts altres autors contemporanis. La física també s'ha posicionat en la noció d'espai – temps, donant lloc a extenses consideracions sobre aquesta temàtica.

Per a mi, el temps ens dóna estructura. Un segon està inscrit en una hora, una hora està inscrita en un dia, el dia ho està en una setmana, la setmana al mes, el mes a l'any i així infinitament i circularment. Mentrestant, el sol i la lluna s'alternen la presència, canvien les estacions i els planetes del nostre sistema solar van orbitant al voltant de l'astre rei. Als humans, això ens ofereix seguretat perquè podem emmarcar la nostra vida en aquesta estructura. Podem planejar, idear i fantasiar estant segurs que tota aquesta disposició temporal succeirà.

Però el liberalisme i el nostre sistema econòmic i cultural li han posat preu i consciència al temps. Preu en funció de la nostra capacitat productora i consumista. És a dir, el nostre temps es valora en relació al que podem produir o consumir. I consciència perquè el temps d'oci o de treball s'ha d'ocupar amb tasques, activitats o quefers per a no parar. La consciència que ens recorda que parar no és bo i no ens convé perquè entrem en recessió, en crisi personal, social i/o econòmica. Si el país para, s'enfonsa i si una persona para, es deprimeix.

Potser perquè la vida actual és insostenible, perquè no ens suportem, perquè no aguantem el dolor que causen les nostres accions o la nostra manera de viure. Potser perquè el capitalisme ho ha envaït tot, pensant que tot serà infinit i que la vida en el planeta serà eterna. Potser perquè hem tapat tota la misèria comprant coses que no necessitem, i quan no podem fer-ho, entrem en crisi.

Des de l’educació social tenim un privilegi, podem oferir el nostre temps. Podem estar al costat dels altres sense més intenció que ser-hi. Perquè tots i totes necessitem ser sostinguts en algun moment de la vida i això requereix temps i presència. En un moment històric on la volatilitat és extrema i la immediatesa és el refugi del malestar, oferir temps és un dels regals més grans que podem concedir. Temps per escoltar, temps per estar, temps per ser-hi.

La nostra professió, ben pensada, pot oferir temps per acompanyar no només aquelles vides subalternes, de la perifèria del fang i la misèria. Si no que podem oferir-nos a la ciutadania, dins i fora de les institucions, per arribar a tothom qui ho desitgi. Perquè l’educació social és una professió ideada per estar amb la comunitat, i el que diré ara és una opinió personal, també per humanitzar un món deshumanitzat.

Per sort, sempre ens quedarà la seguretat inequívoca que el temps, passi el que passi, avançarà.

dijous, 1 d’abril de 2021

Crítica al modelo biopsicosocial

 El modelo biopsicosocial fue propuesto por Engel y supuso un golpe duro para la academia biomédica en tanto que mostró como el sufrimiento y la enfermedad están intervenidos por múltiples factores de la estructura humana, que van desde lo molecular hasta lo social.

Si analizamos este modelo, que fue presentado en los años setenta, vemos como su evolución ha abierto puertas que habitaban obstruidas y encalladas desde hacía mucho tiempo por fuertes corrientes médicas reduccionistas en su interpretación de la salud.

Y desde el campo social, debemos reconocer ese esfuerzo por dar lugar a “lo social”.  Porque siempre ha existido aunque observado como una reducción periférica que aporta un conocimiento secundario y a veces irrelevante. Pero mi intención es hacer una lectura, para ver que incluso en el modelo biopsicosocial, lo social queda en último lugar. Primero lo biomédico, segundo lo psicológico y tercero lo social.

Podría parecer sólo una casualidad gramatical, pero sería muy extraño entendiendo que para elaborar su paradigma Engel se basó en la Teoría General de los Sistemas, donde el orden es un factor importante para interpretar los datos que nos muestran los sistemas.  Así, vemos otra vez como se menosprecia lo social, aunque por primera vez se le nombre y se le dé un lugar en la definición del sufrimiento y la enfermedad. 

A diferencia de lo biomédico, lo social es impredecible, es dinámico, es volátil y por lo tanto difícil de cuantificar. Por esto está en la última posición. Porque no responde a los criterios positivistas del modelo biologicista, donde la correlación de causa – efecto es el dogma que impera.  Lo social es más complejo, porque interactúan demasiadas variables que pueden alterar el resultado de una misma situación. Y además, nos muestra las consecuencias visibles de sistemas (políticos, económicos, sociales, etc) que dañan a la humanidad y que la hacen enfermar. Así, es más fácil aceptar que el ser humano padece solo por culpa de virus, genes y moléculas erróneas y neurotransmisores que no funcionan que no por sistemas que asfixian, extenúan y discriminan.

Incorporar lo social en la mirada de la salud tiene que ver con analizar y observar como factores comunitarios y sociales interfirieren en su bienestar. Es decir que tenemos que dar el lugar a las causas sociales y familiares en esta compresión, porque las redes de apoyo en la comunidad, las situaciones familiares, laborales, económicas, habitacionales, etc. afectan gravemente a las situaciones de salud.  

Y si vamos más allá, ¿dónde queda lo espiritual? No se le da lugar en ningún momento. Si lo social es visto a veces como algo imposible de comparar con la ciencia pura de la medicina clásica, lo espiritual aún lo trasladan más lejos, a lugares de chamanismo y brujería donde lo único que reina en esos parajes es la fe.

Creo que deberíamos replantearnos, si esto que estamos tan acostumbrados ahora de ver como los proyectos y las entidades incorporan la mirada biopsicosocial, realmente han hecho ese movimiento en el alma de los servicios y los profesionales, para entender la complejidad del ser humano y ofrecer territorios y escenarios donde (auto)comprender la salud como una cuestión ampliamente holística. Y eso se puede concebir facilitando el lugar legítimo que corresponde a las personas que atiende el mundo social, el lugar de pertenencia en el mundo y en todos los sistemas que habitamos. Un lugar de decisión sobre nuestras vidas, de respeto por las decisiones y opiniones y sobretodo de reconocimiento subjetivo.

dimecres, 17 de febrer de 2021

Educación social y el concepto de “usuario”

Hace tiempo que vengo pensando en este tema y entiendo que como colectivo, la educación social aun no lo tenemos resuelto (como muchos otros).

Según http://etimologias.dechile.net/ la palabra usuario viene del latín usuarius (vinculado a un uso de algo) formado con el sufijo -arius sobre el vocablo usus (uso) y este nombre derivado del participio del verbo uti (tener trato con una persona)

Es decir que nos refriere a que usamos algo y en nuestra materia casi siempre es un servicio relacionado con el trato con personas. Visto así, esta palabra no debería tener más connotación que la configuración de esa relación entre alguien que usa un servicio y alguien que lo ofrece.

Pero como sabemos muy bien, en la educación social y en el campo antropológico,  nada es tan sencillo como parece.

En primer lugar, lo primero que hay que indagar es el poder de colocación y subyugación que adquiere esa palabra. Es decir, en la relación socioeducativa la palabra usuario emplaza “al otro” en el lugar del que no sabe, del que es atendido, del que espera una respuesta. Esta concepción choca frontalmente con la idea de acompañamiento social en tanto que se pretende situar las dos partes en un plano igualitario donde se construye un diálogo conjuntamente. Si utilizamos lo que Martin Correa llama el saber profano como elemento clave en la relación socioeducativa, nos tendremos que desprender, casi por obligación, de aquellos saberes que imposibilitan la reciprocidad entre los dos sujetos de la acción. Así, yo podría ser usuario de un transporte público porque precisamente no hay esa voluntad bidireccional de intercambio subjetivo. Yo pago y accedo a un servicio, lo uso y por lo tanto soy usuario.  

Pero en la educación social esto no debería ser así porque nuestra figura no puede someterse a los funcionamientos macabros de la producción y el consumo. Porque entonces pasamos a ser meros aparatos del transporte social, llevando a personas de un lugar (físico o simbólico) a otro. Sin importar el contenido, ni las formas ni los contextos. Dejando de lado aquello que hace distinta a nuestra profesión, que es la forma en que construimos la relación con el otro.

Por otro lado, también creo que deberíamos empezar a reflexionar sobre aquello que tanto nos gusta hablar; de la desinstitucionalización. La educación social hasta ahora como norma general emerge en contextos institucionalizados. Es decir, en espacios con unas normas de acceso, de funcionamiento y de huida muy claras y sometidas a unas estructuras visibles e invisibles. Esto nos proporciona seguridad y tranquilidad porque nos permite desenvolvernos sabiendo que tenemos un marco institucional que nos protege. Nos revela el camino y de esta manera es más fácil y asumible hacer el viaje.  En este marco la palabra usuario tiene mucho sentido.

Pero lo verdaderamente arduo es salirse del recorrido y caminar por terrenos desconocidos, excluidos y desechados donde no sabemos qué puede pasar y ni tan siquiera saber a dónde vamos a llegar. Eso no es tan reconfortante ni tan seguro. Pero creo que sería en este contexto donde una persona no podría ser “usuaria” de nada, porque el intercambio de saberes se daría en un escenario de igualdad y correlación entre los sujetos. Allí podría darse una educación social fuera de la institución creando relaciones verdaderamente igualitarias y el acompañamiento social germinaría con todo su potencial.

Pero todo esto no hace que abrirme más preguntas que dan vueltas en mi imaginario. ¿Podemos intervenir des de una posición ética en instituciones cerradas? ¿Podemos dejar de hablar de usuarios en los servicios de atención a las personas?

Será difícil responder a todo, pero creo importante empezar a hacernos preguntas. Porque cuestionarnos, igual que el afecto, también es una arma revolucionaria. 

dissabte, 21 de novembre de 2020

Relats d'un Educador Social. Crònica, reflexions i resistències a ambdues bandes de la frontera

Tenim disponible aquest llibre editat per la Editorial Descontrol. 

La meitat dels beneficis van destinats a Radio Nikosia https://radionikosia.org/ 

Envia un correu a fcastellarnau@gmail.com i fem enviaments. O demana el llibre a la teva llibreria habitual! 

Són relats sobre la pràctica educativa i els malestars i vivències d'un mon social que a vegades no és com esperem. 



dijous, 26 de març de 2020

El tiempo y su virus


El tiempo ocupa los primeros puestos de la escala de valores en la mayoría de las personas. Expresiones como: si tuviera tiempo y dinero o el tiempo es oro son muy comunes en nuestro día a día. Quizás es porque el tiempo no se puede recuperar, es algo que se escapa de nuestro control y avanza independientemente de lo que pase. Mucho se ha escrito sobre ello, ya en la época de Platón, Aristóteles o Newton y muchos otros pensadores contemporáneos. La física también se ha posicionado en la noción de espacio – tiempo, dando lugar a extensas consideraciones sobre este concepto.

Para mí, el tiempo nos da estructura. Un segundo está inscrito en una hora, una hora está inscrita en un día, el día lo está en una semana, la semana al mes, el mes al año y así infinita y circularmente. Mientras, el sol y la luna se alternan la presencia, cambian las estaciones y los planteas de nuestro sistema solar van orbitando alrededor del astro rey. A los humanos, esto nos da seguridad porque podemos enmarcar nuestra vida en esta estructura. Podemos planear, idear y fantasear estando seguros que toda esa disposición temporal sucederá.

Pero el liberalismo y nuestro sistema económico y cultural le han puesto precio y consciencia al tiempo. Precio en función de nuestra capacidad productora y consumista. Es decir, nuestro tiempo se valora en relación a lo que podemos producir o consumir. El tiempo de ocio o de trabajo se tiene que ocupar con tareas, actividades o quehaceres para no parar. Aquí entra la consciencia. La consciencia que nos recuerda que parar no es bueno y no nos conviene porque entramos en recesión, en crisis. Personal, social y económica. Si el país para, se hunde y si una persona para, se deprime. Quizás porque la vida actual es insostenible, porque no nos soportamos, porque no aguantamos el dolor que causan nuestras acciones o nuestra forma de vivir. Quizás porque el capitalismo lo ha invadido todo, pensando que todo será infinito y que la vida en el planeta será eterna. Quizás porque hemos tapado toda la miseria comprando cosas que no necesitamos, y ahora que no podemos hacerlo, petamos. 

El virus del COVID-19 nos ha obligado a detenernos, a parar. A nosotros y al sistema. Y en este parar, irremediablemente nos ha provocado una mirada interna. ¿Qué no funciona del sistema? ¿Cuánto de efímero es todo esto? ¿Y en nuestra vida, qué no funciona? Y así muchas preguntas que aparecen cuando paras. Parar es disidente pero doloroso. Porque la incertidumbre y los malestares ocultos tras la producción y el consumismo, ahora florecen e invaden nuestros pensamientos. A veces, esto es insufrible. 

Por suerte, siempre nos quedará la seguridad inequívoca de que el tiempo, pase lo que pase, avanzará. 


dimecres, 20 de novembre de 2019

normalidad, sexualidad y jóvenes


Ayer un joven, en una entrevista me preguntó si una práctica sexual concreta era normal. Le removía la situación en tanto que consideraba que eso que quería hacer no formaba parte de esa “normalidad” que tenemos integrada hasta la médula. Se sentía raro.
Yo, pensé y le comenté: hace muchos años que nos hacemos esta pregunta, pero es una pregunta clave. ¿Qué es normal? Porque la normalidad intenta decirnos que hay un patrón hegemónico que rige las normativas obviando las diversidades. Y que yo sepa, los cuerpos, las mentes y las vidas son diversas. Por lo tanto, las sexualidades también. Definir la normalidad, inevitablemente nos lleva a definir la anormalidad y así nombrar y ubicar todo aquello que queda fuera de la norma. De esta manera, quizás sin quererlo, ciertas personas, prácticas, estéticas, patrones o culturas, las designamos como anormales, con toda la carga peyorativa que eso conlleva.

Cada persona tiene una subjetividad intransferible. Que nos ubica dentro de la humanidad como seres únicos e irrepetibles. Por eso creo que es importante entender, que dentro de nuestra subjetividad, tenemos una dimensión infinita de la sexualidad. Porque en una situación específica, con una persona concreta y en un momento determinado, nos puede apetecer compartir cierta práctica sexual. Pero si cambiamos alguna de esas variables, puede que ya no queramos hacerlo.
Si nos manejamos con el discurso de la normalidad en el ámbito de la sexualidad, todas las personas seriamos heterosexuales, todo giraría en torno al pene del hombre, a conseguir la eyaculación o el orgasmo, etc.
Pero esa mirada deja fuera a muchas personas. Porque no tiene en cuenta el deseo. No piensa en que desean las personas en cada momento concreto. Por lo tanto, ante tu pregunta de si esa práctica es normal creo que hay que darle la vuelta y preguntarte, ¿a ti te apetece hacer eso porque lo deseas?  ¿Todo esto responde más a un ideal de la sexualidad basado en el porno o es realmente algo que anhelas? ¿La otra persona también lo desea?
Porque quizás con esas preguntas, dejas de juzgarte y puedes empezar a mirarte y a respetarte. Y como hombre, es el primer paso para tener relaciones sexuales libres de violencias, de faltas de respeto y de responsabilidades que son impuestas por el patriarcado. Quizás, de esa manera nos puede ser más fácil y llevadero dejar de ser esos hombres que esperan que seamos, hipersexuales, agresivos y proveedores. Quizás y solo quizás, podemos empezar a pensar en las cosas desde el deseo y no desde la masculinidad normalizadora.

dimecres, 21 d’agost de 2019

Colpit per la violència masclista


L’altre dia vaig atendre una dona víctima de violència masclista. Amb marques i estigmes gravades al cos, visibles i emprades com un recordatori de qui posseeix el poder. Igual que el senyal d’obligació que et posiciona i et marca el camí. Són l’empremta distingible de la barbàrie, de la inhumanitat i de la situació de violència que viuen les dones. No estic acostumat a viure-ho tant de prop i això m’ha sacsejat.

La dona, desolada perquè el seu exmarit va ser abusador (condemnat) i així i tot ella va estar al seu costat. Potser per por o perquè no sabia que fer o perquè no tenia alternativa. Però ara se sent culpable, perquè es pensa com a còmplice de les atrocitats que va fer aquell home. En un instant de desesperació, ella va demanar el divorci i per la condició de dominació, va cedir la custòdia dels fills al seu exmarit. Ara no té res, lluny dels seus, sense llar i fins i tot se sent invalidada per denunciar les agressions.


Jo, mentre la mirava sentia terror per les conseqüències del patriarcat i la violència masclista. És esfereïdor escoltar aquests relats i no em puc ni imaginar el que deu ser viure-ho en primera persona. I el pitjor de tot és que no és un cas aïllat, sinó que esdevé una cadena imparable de casos d’assassinats, assetjaments i atacs contra les dones, perpetuats per homes. 

Perquè al final tot ens porta al quid de la qüestió; la situació de desigualtat i d’opressió que viuen les dones pel fet de ser dones. I els agressors són homes.

No tinc la solució, ni molt menys, i em costa pensar en com podrem abatre un sistema que perpetua els estereotips de gènere i fomenta la desigualtat d’una forma tan profunda i insistent. El camí serà difícil, dur i amb molts pendents quasi impossibles de superar. Però aquesta brutalitat ha de tenir data de caducitat, perquè no ens podem permetre com a societat més violacions, ni cops ni amenaces. La sang comença a bullir i els ànims es van caldejant. I en algun moment la situació estarà massa tensa per parlar de conscienciació, treball comunitari i educació.

Per les vides i el futur de totes les dones, no pararem de lluitar juntes fins que aconseguim un món lliure de violències. Sigui quin sigui el camí.

dimecres, 13 de març de 2019

Escola Lliure al Pirineu

Portes obertes a un projecte d'educació lliure i activa  en un espai idíl·lic del Pirineu. Us animo a venir! 

dilluns, 24 de desembre de 2018

La interseccionalitat i la violència contra les dones


Aquests dies, malauradament seguim escoltant notícies d'assassinats de dones. I no puc parar de sentir malestar, ràbia i angoixa. Això també em fa més conscient dels privilegis que tinc com a home davant les desigualtats que pateixen les dones.

I penso que les dones són assassinades pel fet de ser dones. Però també existeixen altres formes de discriminació que no són pas paral·leles, sinó que interseccionen entre elles constantment. Formes d'opressió que són violentes igual que la violència de gènere. Les persones dels col·lectius LGTBI, les persones amb diversitat funcional, les persones migrades o les persones amb experiència pròpia en salut mental són alguns dels exemples de com els sistemes d'opressió apareixen i ataquen sense pietat. Amb estigmes, amb assassinats, amb discriminació, amb assetjament escolar o amb qualsevol altra forma de violència.

Una dona lesbiana té més probabilitats de ser agredida que una dona heterosexual. Una dona amb diversitat funcional també és més probable que pateixi qualsevol tipus de violència. I és aquí on veiem que el fet de ser dona interactua amb altres formes de discriminació igual d'importants. Per això entenc que és imprescindible incorporar la mirada interseccional en la nostra quotidianitat.

Perquè com va dir Chimamanda Ngozi, podríem caure en el perill de la història única. Una història generalment creada per homes, occidentals, heterosexuals, bípedes, normatius, etc. Una història única que ens relata només una part de la gran diversitat d'històries subjectives. Perquè si no posem en evidència totes les formes de violència per igual, entenent que interaccionen en molts moments i espais concrets, deixarem de banda i silenciarem masses veus.

D'aquesta manera, entenc que la intersecció entre els diferents moviments que lluiten per la defensa dels drets de qualsevol col·lectiu (feminisme, LGTBI, diversitat funcional, salut mental, antiracisme, ecologisme, etc) és el punt de trobada més potent que tenim, és on la revolta adquireix sentit precisament perquè es posen en joc totes les lluites en un sol punt.

Per tant, des de la política, l'educació, el treball personal, les relacions i tot allò que tingui incidència en les persones, s'hauria d'incorporar la mirada interseccional per relatar la història des de la diversitat i aconseguir definitivament una societat igualitària i justa.

divendres, 7 de setembre de 2018

adaptació escolar, un dret dels infants



Dimecres comença una nova etapa per molts menors: el primer dia d'escola a P3. Un dia molt especial que hauria de presentar-se amb el màxim de respecte i amor cap als infants.
La nostra filla es troba en aquest moment i m'agradaria poder fer una reflexió.
A l'escola que li ha tocat ens han dit que no fan adaptació, que el millor que podem fer és deixar-la el primer dia i marxar. Que d'aquesta manera s'adapten de pressa i sense complicacions.

Nosaltres, pensem que això és una aberració. De fet, pensem que és violent. Us imagineu que les persones que més estimeu us deixen un dia en un lloc que no coneixeu i amb gent desconeguda, així sense més dilacions, i sense saber si us tornaran a buscar? I no tan sols les persones que més estimeu, sinó que són les persones que et donen seguretat i pertinença.

La sensació de desesperació, d'abandonament i d'angoixa pot ser molt dolorosa. Com en totes les situacions a la vida, hi ha persones que tenen més facilitat per sobrepassar-les, però el que és segur és que d'altres, patiran molt.

No fa massa temps vaig llegir que els infants quan entren en una escola d'aquesta manera, adquireixen la relació amb l'adult per necessitat, en tant que no poden sostenir l'emoció que els supera i llavors s'acosten a un adult. Així, la relació amb l'altre esdevé per una necessitat d'acabar amb el patiment i no per una voluntat pròpia d'estar amb aquell altre. També, ens preguntem com pot un adult (o dos en el millor dels casos) sostenir 21 infants en aquesta situació.

Creiem que les escoles haurien d'oferir l'oportunitat a aquelles famílies que així ho desitgin de fer un procés d'adaptació respectuós. Proposar l'opció de presentar l'espai i la gent que el conflueix amb els temps que es necessitin. Perquè es visqui aquell lloc com un espai segur i els vincles no siguin per pal•liar patiment, sinó que sorgeixin des de la relació voluntària. Perquè, no hauríem d'oblidar que els infants tenen dret a ser respectats i a què es tinguin en compte les seves necessitats.

També entenem que vivim en un sistema capitalista on les cures queden reduïdes davant la necessitat productiva. La prioritat és produir, no cuidar. I per tant, fer una adaptació respectant les necessitats (i els drets) dels infants moltes vegades no és compatible amb la rígida vida laboral. Però per començar a donar més valor a les cures, és necessari que les escoles tinguin una mirada més harmoniosa permetent que les famílies tinguem l'oportunitat de fer processos respectuosos durant l'adaptació.